La Vida Es Una Magnifica Celebracion

La vida es una magnifica celebración de vida con infinita alegría y felicidad. Cuando desnudamos la ficción que es “El Sistema”, esta celebración de vida siempre esta presente porque todos amamos la vida y se necesita mucho para hacer que alguien deje de cuidar y proteger la vida que le rodea, no hacer daño.

No es un amor a cambio de amor, es a la vida a la que apreciamos por la vida que nos da y este profundo respeto por la vida es una celebración de la vida misma que nunca debimos de haber olvidado porque esta celebración a la vida ES EL AMOR DE QUIENES EN REALIDAD SOMOS. Los horrores de “El Sistema” solo suceden en nuestra cabeza, que es en donde hemos olvidado la fiesta de la vida mientras esta se desvanece a nuestro alrededor perdida entre la duda, la incertidumbre, el miedo, desconfianza, sospecha, confusión y complacencia, apatía, negación, etc.. y así es como terminamos tratándonos entre nosotros.

Se supone que deberíamos proteger y cuidar la vida que nos rodea sin que la celebración termine porque esa es la vida que realmente somos, y sin ella, ya no existe mas vida para celebrar.

Hemos caído tan lejos de la celebración de la vida dentro de una obscuridad dentro de nuestras cabezas que nos fragmenta de la celebración natural, y nos quedamos con una vida profundamente perturbada a nuestro alrededor mientras se estremece y se tambalea a causa de nuestros hábitos destructivos.

En lugar de ser el sol que brilla sin egoísmo, con todo lo que hacemos haciéndolo por amor a la vida, por el cuidado y la protección por todo lo vivo, hemos caído en el caos del miedo y la confusión, en el miedo a la próxima factura y al próximo pago de la hipoteca.

Hemos desviado los rayos del cuidado de la vida que nos rodea a estar centrados solo en nosotros mismos, lo que nos hace reclamar la propiedad de lo que “poseemos” a costa de los que sufren para que podamos tener lo que “tenemos”.

En lugar de celebrar la fuerza de toda la vida, ahora celebramos la debilidad que necesita dominación.

En vez de mantener una pureza optima, hemos caído en la manipulación y jugar con todo lo vivo y la vida, lo que ha llevado a toda la enfermedad, la contaminación, irradiación, erradicación y la miseria que hay por todos lados.

Estamos viendo a nuestros hijos y nietos morir, a la mayoría de nuestros ancianos desvanecerse en residencias impersonales y una avalancha de quienes luchan cada día por sobrevivir en su vida de sistema.

Celebramos emborracharse, tomar drogas, peleas, abuso de los niños al alimentarlos con venenos y confinarlos a minúsculos barrios suburbanos.

Celebramos jugar a la ruleta rusa con la vida de la gente al forzarlos a ponerse una inoculacion de mRNA que no quieren porque estamos tan desensibilizados que toleramos una muerte por aquí y una muerte por allá, todo el miedo impulsado por los medios poniéndonos en estado de pánico en donde salvar vidas del COVID es lo primordial a expensas de multi-billones de personas a quienes han arruinado, a millones de personas sin servicios médicos, a millones aislados de sus seres queridos, que terminaron suicidándose de desesperación, a millones sometidos a la discriminación, recriminación y censura.

Cuando estamos perdidos en un miedo exagerado, nos olvidamos de celebrar la vida a nuestro alrededor porque estamos aterrorizados de que algo pueda pasar. Nos hemos vuelto tan pretenciosos con lo que consideramos nuestras vidas que encasillamos a todos los demás dentro de nuestras opiniones sobre sus vidas y los metemos en cajas para protegernos del miedo a lo desconocido.

Entre las tensiones de la vida ded sistema, los ancianos suelen fallecer de un resfriado común, o de una infección, pero bajo el COVID, se nos obliga a todos a ser responsables de la vida y la muerte de los demás, en lugar de permitir que la enfermedad pase por los sanos mientras se protege a los vulnerables para que llegue a su fin natural. Los Amish adoptaron este enfoque, muchos de ellos enfermaron, eligieron quedarse en casa con sus seres queridos en lugar de ir a los hospitales con extraños y la gran mayoría de ellos se recuperaron y todos siguieron con su vida como siempre. Todo esto ocurrió en unas pocas semanas y su prosperidad se amplió enormemente, todo lo contrario de lo que ha ocurrido en países como Australia, donde la pandemia se ha alargado más y más, acabando sin duda con la pérdida de muchas más vidas en todo el mundo, que si se hubiera dejado que el COVID siguiera su curso. Hemos perdido nuestra fuerza y hemos permitido que el miedo, la duda y la incertidumbre se apoderen de nosotros.

Nos vemos obligados a utilizar un dinero que no existe, la propiedad intelectual de unos pocos, lo que nos empuja a la montaña rusa del consumismo, el materialismo y la supervivencia, donde los vaivenes sobre qué comprar, el precio adecuado para el look adecuado, la casa adecuada en la calle adecuada, nos consume mientras luchamos por algún resquicio de seguridad en medio del caos, perdidos en la escasez y la mediocridad en lugar de la celebración de la abundancia de vida que nos rodea, como aquellos que disfrutan sembrando el horror y el sufrimiento del que se benefician mientras permanecen en las sombras, adictos al secretismo y poder de su creación.

Su dominio del poder es tan absoluto, que una sola compañía de inversión, Vanguard, posee o controla TODAS las demás compañías de inversión, fundaciones y fideicomisos en todas las industrias de la tierra, incluyendo las redes clandestinas de pedofilia que suministran niños para su uso y abuso por parte de los títeres y beneficiarios de su régimen.

A instancias de estos maestros manipuladores, estamos tan perdidos en violar, en el pillaje y el saqueo de unos contra otros que hay países enteros bajoel tormento constante de la violencia, la muerte y la destrucción.

Hemos sustituido la celebración de la vida por ciudades de hormigón, plástico y acero, pero éstas no pueden ser una celebración de la vida porque no podemos comer hormigón, acero o plástico y porque hay que destruir la vida natural para su producción. Nada de esto estaría ocurriendo si la abundancia de la celebración de la vida estuviera en marcha.

Hemos terminado con hombres y mujeres fuertes y magníficos y que ahora son indefensos , demasiado rotos para hacer algo, para levantarse contra los horrores de ser metidos en cajas de patrones de uniformidad sólo para que cada vida pueda ser etiquetada como complaciente y obediente mientras la celebración de la vida simplemente se desvanece.

Nuestro enfoque en la destrucción de la vida en lugar de la celebración de la vida nos deja adoloridos, vacíos, aburridos y sin alma, y aún más necesitados de consumismo, materialismo y auto-obsesión para llenar el vacío. Nuestra obsesión por las cosas muertas hace que celebremos la vida cada vez menos, por lo que la vida se va apagando poco a poco.

Arthur Cristian

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